• Fiorella Levin

Un paso a la vez

La actividad más desafiante del día de hoy fue ir al gimnasio, la cual realizo de modo rutinario los tres días que sistemáticamente voy allí a entrenar. Hoy pensaba en cómo doy por sentada esta rutina que, desde el lunes pasado cuando me quebré un dedo del pie, se vio interrumpida y recién hoy pude retomar. Desde el momento en que me desperté, tuve que evaluar si era tan solo posible calzarme las zapatillas porque aun tengo el dedo hinchado y salvo ojotas, no puedo usar ningún otro tipo de calzado. Afortunadamente las zapatillas que llevo para entrenar son bastante amplias y el pie tiene algo de espacio para moverse dentro. Una vez fuera de casa, las cuatro cuadras y media que me separan del gimnasio fueron toda una odisea, ahora que hay turnos para todo, salgo con cinco minutos de anticipación y llego con tiempo de sobra porque, desde luego, camino rápido pero esta vez fui precavida y me anticipé dejando diez minutos de margen y llegué justo. Reparé en el hecho que cruzar la Avenida Cabildo lleva tiempo, pensé en la gente mayor y comprobé que los segundos con los que cuenta el peatón para cruzar semejante tramo están calculados milimétricamente y llegué a la orilla contraria justo cuando el muñequito del semáforo cambiaba a rojo.


Mi profesor de musculación estaba avisado de mi impedimento físico y armó estratégicamente una rutina de entrenamiento ideal, enfocada en la zona media del cuerpo y en los brazos y de ese modo pude completar una hora y cuarto de ejercicio. Fui mas lenta, desde ya, y me gustó celebrar el simple hecho de poder completar el entrenamiento, a diferencia de otros momentos en mi vida donde me hubiera enojado por no ejercitarme al 100%. Lo hice y ese solo hecho me alegró el día, qué increíble cómo los actos se tornan relativos dependiendo de la mirada que pongamos.


Fue divertido, al ver mi andar rengueando, que muchas personas que me conocen de vista me preguntaron qué me había pasado y observé que quebrarse o lastimarse los dedos del pie es algo más habitual de lo que uno podría suponer. "A mi me pasó que le pegué al talón de mi hija", me dijo uno. "Yo me lo rompí cuando le dí de lleno a una puerta", me comentó otro (ouch).


Ayer fui a cenar con una amiga y, como parte de nuestro ritual post salida, nos mandamos un audio cuando la última en llegar a su casa arriba a destino sana y salva. Le pedí disculpas por estar a media máquina y un poco intolerante -que es como yo me sentí- y contrariamente a lo que yo creía me felicitó y reparó en algo que le agradecí, y es el hecho que esto mismo, hace apenas unos años atrás, hubiera provocado una reacción muy distinta en mí, posiblemente una combinación tóxica de mal humor y enfado y sin embargo, me dijo en su audio, "admiro cómo te lo estás tomando, le estas poniendo una actitud muy buena, seguís haciendo tu vida, vas al gimnasio, me encanta tu actitud". Sus palabras no solo me hicieron sentir muy bien sino que fue un hermoso recordatorio para mí misma, porque aunque sea un dedo y no el pie entero (que de algún modo extraño justifica más que estemos de mal humor), no había reparado en mi actitud frente al asunto, no evalué siquiera si era buena o mala, simplemente luego del momento en que mi dedo se quebró y de mi enojo momentáneo, seguí adelante.


Y tal como yo misma observé, varios amigos también me escribieron para decirme "te toca frenar", por lo que mi día de hoy fue muy, muy lento pero más importante aún, pude frenar sin la urgencia y ansiedad del "tener que". Me subí a la ola de la frenada y transcurrí el día muy presente, haciendo lo que pude y descansando cuando lo necesité.


Recordé a Eckhart Tolle: "Así pues, rompa el viejo patrón de la negación del momento presente y de la resistencia del presente. (...) Empiece por observar la tendencia habitual de su mente a querer escapar del Ahora. (...) A través de la observación de sí mismo, automáticamente aparece más presencia en su vida. En el momento en que usted se da cuenta de que no está presente, usted está presente."


Estos días me los estoy tomando literalmente un paso a la vez.



Mi caminata hacia el gimnasio esta mañana



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