• Fiorella Levin

74 cosas memorables de 2020

#pasaroncosas y el 2020 quedó al fin atrás. La última semana de diciembre, como todos los años, releí mi listado de objetivos para 2020 a fin de determinar qué pude cumplir y qué no. Me reí por motivos obvios pero también volví a mi agenda, donde anoto todo lo que quiero recordar a futuro (aunque no sea digno de agendar como "hoy hay un eclipse, ver!") y sonreí porque pasó tanto...


Esa misma semana recibí el newsletter habitual de Austin Kleon que escribió un posteo sobre las 100 cosas destacables del 2020. Leí el número 100 y pensé "es un montón". Me dispuse a hacer la propia sin pensar mucho, simplemente escribiendo cosas lindas que me quedaron grabadas, momentos y hechos rescatables de este año difícil que pasó. Y digo difícil porque aunque no quiero que se repita, también pasaron cosas buenas. No llegué a 100 y no pretendo obligarme a cumplir con el número, así que lo que escribí debajo es lo que me llevo.



1. En febrero lancé mi web


2. Ese mismo mes, hice un pedido de libros por Bookdepository que, luego de cancelarse dos veces (fronteras cerradas, no olvidar), al fin llegaron


3. Pasé los meses de estricto confinamiento en compañía de mi perro Simón, que fue mi verdadero salvavidas emocional y cable a tierra


4. También en febrero, cuando la vida era normal, doné sangre y volví a hacerlo a principios de mayo, esta vez con un permiso para circular por la calle y un turno asignado en la clínica.


5. Hice un pedido de fruta y verdura orgánica y comprobé que el nicho de los solos no es negocio


6. Reemplacé mis fondos de domingo por las clases desinteresadas de Body Attack que organizó Luchita Giambastiani


7. Con mi gran amiga Flori nos mandamos Rappis: yo le hice llegar comida que cociné y ella me sorprendió con esta belleza.


8. Lancé mi primer libro (woo hoo!)


9. Armé un blog donde experimento y escribo lo que siento


10. Participé de un mini curso con Martín Bonadeo que me llevó a reflexionar y a hacerme nuevas preguntas


11. Mi hornito eléctrico se rompió antes de la cuarentena y lo pude retirar recién en julio. Un pequeño elemento que para mi vale oro por su practicidad


12. En marzo armé y envié el primero de mis Newsletters


13. Descubrí Pila de libros y me hice adicta a los intercambios de libros


14. Felicidad: Recibir incontables mensajes de amor y felicitaciones por mi libro, por lo que escribo en el blog o por el newsletter (gracias, vale oro)


15. Monumento a Geno, la fisioterapeuta de Simón, que vino a casa a atenderlo en pleno confinamiento, cuando tuvo un pinzamiento en su columna y gritaba de dolor


16. Viva la tecnología: Imposible ennumerar las series, documentales y películas grandiosas que me acompañaron este año


17. Mi libro llegó a las librerías Yenny El Ateneo y también a Cúspide


18. Hice un canal de Youtube donde mostré dos procesos y escribí al respecto


19. Megatlón hizo todo bien: se adaptó rápidamente a la cuarentena y lanzó para sus socios el "entrenador virtual" que me permitió seguir entrenando con mi coach desde casa


20. Descubrí mucha música shazameando mientras miraba tele y gracias a las playlists que armaron diversas personalidades y hasta lo que escucha Obama


21. Aprendí a hacer bolsitas de papel con revistas


22. Un domingo cualquiera, un perro saltó de un balcón delante mío. Afortunadamente, pudimos ayudarlo junto a varios vecinos y así, Felipe no solo se salvó sino que consiguió hogar definitivo


23. Aprendí a hacer esquejes de plantas y regalé varias


24. Me suscribí a incontables newsletters, algunos de ellos altamente recomendables como el de Alan Jacobs, Patricia Mou, Colossal, Lalo Zanoni, Recomendo, James Clear o el de Axel Marazzi


25. 8 de Junio, el día que nos dejaron salir a correr. Gran emoción y sensación de libertad en todo el cuerpo


26. Leí muchísimos autores que no había leído antes o que no conocía: Mark Manson, Samanta Schweblin, Haidu Kowski, H.C Lewis, Mariana Sández, Matt Haig, Luis Mey, Kelly McGonigal, Tove Jansson, Joël Dicker, Kurt Vonnegut, Pedro Mairal, Banana Yoshimoto, David Foenkinos, Hugh MacLeod, Raymond Carver, César Aira, Julio Cortázar, Eduardo Galeano, Bobette Buster, David Sedaris, Patti Smith, Kenneth Goldsmith, Maru Leonhard, Sara Rattaro, Juan Forn, Fabio Bartolomei, Gavid Gilmour y uy! tantos más


27. Sorprendida gratamente por el apoyo y ayuda ofrecida entre los vecinos de mi edificio. Hubo personas Covid positivo a quienes se les ofreció asistencia, una vecina me regaló revistas de suscripción que no lee, yo cuidé de Simona, su coneja, y no faltó la frase "si alguien necesita que le hagamos las compras"


28. Me maravillé observando el arte y leyendo las historias de cada uno de los artistas que compartí en los newsletters


29. Participé del Segundo Mundial de Escritura y guardé todo lo que escribí


30. A pesar de la inestabilidad en todo aspecto, el 2020 para mi fue un año creativo. Entre otras cosas, retomé los collages y me divertí como niña armándolos


31. Fui de las tantas personas que se volcó a hacer pequeños cambios en su casa. La mejor compra, por lejos, fue esta mesa de arrime con rueditas para la cocina que me dio toda la practicidad que necesitaba


32. Afortunados los que pudimos ver los dos eclipses importantes del 2020.


33. Escribí y terminé la segunda obra que no tiene relación con la primera y que me ayudó a mantener el foco durante casi 4 meses.

34. Como por arte de magia, mientras escribía mi segunda obra, un amigo me comentó de un concurso de escritura que me hizo poner más foco aún, aunque no gané un joraca.


35. Me inscribí en un curso de Portugués y eu adoro poder falar portugues


36. Tengo dos primas muy queridas que viven hace varios años en Europa. Tuve la enorme suerte de verlas y compartir varias salidas con ellas en Buenos Aires, además de la Navidad.


37. Otro monumento para Mati Figueroa, mi entrenador de musculación, quien a falta de elementos para entrenar en casa, se las ingenió pidiéndome que llene mochilas con libros para simular pesas y que use un palo de escoba en reemplazo de la barra. Crack


38. El primer almuerzo con mis papás fue con vino y brindis para celebrar que somos afortunados. Me quedó grabado en la mente. A mis sobrinos también los estrujé y los llené de besos


39. Cociné para diferentes comedores gracias a la iniciativa de Convidarte


40. Tengo varias amigas que viven fuera de Buenos Aires y en el extranjero. Cari en Río Gallegos, Elai en Park City, Sofi en Montevideo, Lu en Nueva Zelanda. Hablé con todas durante estos meses, compartiendo las vivencias de cada una y los cambios que venían por la pandemia. Estuvimos las unas para las otras y a pesar de la distancia, me siento más cerca que nunca


41. Soy muy afortunada porque aunque el trabajo bajó en los meses más estrictos, no dejé de trabajar en ningún momento, atendiendo a clientes de industrias "eseciales" y luego, lentamente, retomando el ritmo casi habitual


42. Continúa mi gratitud porque mis clientes me mandan mails, audios de whatsapp o a lo sumo un llamado corto. Lero lero, Zoom, te ví pasar de largo (no me envidien)


43. Los primeros meses de incertidumbre y cuarentena estricta, cociné varias veces para mis papás y también colaboré haciendo compras. Fue un poco como invertir los roles durante un ratitititito


44. Gracias a eso, también investigué y aprendí a cocinar recetas nuevas


45. Conocí gente a través de las redes sociales y extrañamente estreché vínculo con dos mujeres geniales de mi gimnasio. Con una de ellas salí a merendar hace poco


46. La otra, además es vecina y nos cruzamos bastante seguido mientras yo paseo a Simón. En uno de esos encuentros, me recomendó la plataforma Stremio y ahora tengo acceso gratuito a miles de series y películas excelentes


47. En algún momento bajé la guardia porque tuve mi mes y medio de sentirme pésimo con dolores de todo tipo. Después del hisopado y del test de sangre para Covid que dieron ambos negativo, consulté con varios médicos. Con algunos no quedó opción más que ir de modo presencial pero el resto fueron online. Espero que este sistema de consultas y de pedido de recetas haya llegado para quedarse porque es fantástico. #practicidad ante todo


48. Mara, la elefanta que vivía en el antiguo Zoo de Buenos Aires, actual Ecoparque, fue trasladada con éxito a un santuario en Brasil, yo seguí su viaje terrestre con mucha emoción, los videos y fotos de su adaptación al clima, al lugar y al resto de la manada son una muestra ínfima de su enorme sabiduría. Aun quedan dos elefantes más que también serán trasladados allí


49. El 24/8 volví a correr con mi equipo de Megatlón

50. Y el 25/8 se cumplió un año desde que corrí mi primer media maratón ahh qué lindo recuerdo


51. Celebro haber comido tan mal los primeros meses de cuarentena porque me llevó a finalmente asquearme y luego ordenarme para transicionar al veganismo. Objetivo pendiente desde 2015, momento en que lo intenté y al no haber tantas opciones (de restaurantes, de productos, de comercios, de información) me resultó difícil y lo dejé para más adelante. Lo logré


52. Cuando se levantó la cuarentena estricta, mi primer planazo fue salir a caminar tomando un café con diferentes amigas. Algo tan simple que no habíamos hecho antes


53. Segundo hitazo de Megatlón post cuarentena estricta: poner puntos de entrenamiento Outdoor para entrenar al aire libre, coincidentes con la llegada del clima lindo. Otra cosa que no hubiera elegido hacer si no era por la limitación de la cuarentena


54. Alegría para Simón cuando abrió el canil y se reencontró con sus amigos del barrio


55. Volví a andar en bici por la ciudad, tan tan lindo como correr


56. Probé - y sigo- un gran número de productos veganos y estoy encantada con la amplia variedad que existe actualmente, al igual que las opciones de delivery y restaurantes. Esto llegó para quedarse y me da mucha felicidad


57. Confieso que leí de modo demencial este año, al menos comparado con mi año anterior que fueron 21. En 2020 fueron 79 libros en total, sin contar los que dejé por la mitad. En junio escribí sobre algunos de los que más me gustaron del primer semestre


58. Vivo al lado de un colegio y trabajando desde casa, desde hace tantos años, la diferencia sonora fue notable. Amé el silencio durante el día y también el de la noche sin colectivos


59. Al adoptar una ética y estilo de vida vegano (que no solo significa "no comer animales"), incursioné más profundo en la cosmética natural donde también encontré muchas opciones, y en los productos de limpieza para el hogar sustentables, además de veganos. Me gusta contribuir mi grano de arena al cuidado del medio ambiente, evitando el plástico y utilizando productos más naturales


60. Esperé la reapertura del gimnasio como pocas cosas y tenía dudas sobre cómo implementarían el nuevo sistema. Otro gran cambio para mejor, hay que sacar un turno que es solamente de una hora, se entrena dentro de un cuadrado sin barbijo, todo se sanitiza constantemente y al cabo de una hora, puntualmente, te invitan a retirarte para dar lugar al siguiente turno. Optimización y eficiencia al 100% lo que mi parte estructurada abraza con fervor


61. La aplicación no tan agradable de los turnos la experimenté con la reapertura de los restaurantes. Fue hermoso poder sentarme a comer con amigos en una vereda pero en este rubro también hay un sistema de turnos que, en los lugares donde fui, son de entre una hora y media a dos horas como máximo. Por supuesto que prefiero esto y no la imposibilidad de hacerlo


62. Será el encierro, el estrés o la edad, o todo ese combo. Lo que sé es que este año tuve la piel peor que nunca y cuando me ocupé del tema, conocí a una cosmiatra genial que usa productos naturales. Excelente decisión


63. Mi fiel compañero perruno, cumplió 13 años y, como todos los días, le agradecí por compartir su vida conmigo, por su bondad ilimitada, por su paciencia y por todo lo que me enseña desde que vivimos juntos


64. Después de tanto escuchar y leer sobre el tema, finalmente hice una constelación (online!) y a pesar del desborde emocional, fue una gran experiencia que recomiendo para todo aquél que quiera probar herramientas nuevas


65. Doné mucha ropa y cosas de casa que ya no usaba. Se que cuando ofrecemos a otros cosas que ya no usamos, estamos ayudando y también es cierto que en primer lugar lo hacemos por nosotros mismos


66. El humor es un excelente recurso, especialmente en situaciones difíciles como este año. Instagram me permitió descubrir varias cuentas de usuarios con estilos diversos como Gente Rota o el ilustrador chileno Alberto Montt que me produjeron muchas carcajadas. Salud para mí


67. Librería Dickens: te amo. Fue la primera y única librería - hasta donde encontré- que se adaptó al contexto y lanzó una membresía que por supuesto compré. Gran librería con precios accesibles


68. Lo que ocurrió en el mundo animal a raíz de la pandemia es algo espectacular. Especies que se reprodujeron en zoos de todo el mundo por la ausencia de visitantes (y por si alguien tiene dudas de por qué deberían cerrar todos los zoológicos del mundo), otros que salieron a tomar las calles. Miré todo lo que pude, leí noticias, encontré cuentas hermosas y divertidas. Reafirmo que ver animales en libertad, aunque sea a través de una pantalla, me emociona y me alegra el alma.


69. Somos pocos en mi familia y cada Navidad la pasamos juntos. Este año fue distinta, vinieron tíos, primas, niños de ellas. Fue muy linda y tranquila y con un árbol lleno de regalitos (99% para los niños, claro)


70. Cada vez menos gente compra y usa pirotecnia lo cual me alegra profundamente. Mi perro se aterra con el ruido, muchos animales mueren con cada estruendo, y personas con autismo también lo sufren mucho, además de la cantidad de gente que resulta herida o quemada. #pirotecniacero


71. Mi cumpleaños también fue diferente. Lo pongo sobre la mesa porque todos sabemos que cumplir el 25 de diciembre es una fecha de M*** mayúscula. Este 25 tuvo de todo, pileta con uno de mis sobrinos, almuerzo con toda la familia, merienda con varias amigas y a las 10 de la noche ya quería irme a dormir. Un enorme día con momentos simples, lleno de mensajes de personas muy queridas y también de gente que no me lo esperaba y me sorprendió gratamente

72. Aunque sabemos que no tenemos el control de nada en la vida, este año además de teorizarlo lo experimentamos con el cuerpo. Para mí fue la comprobación, una vez más, que el control que creemos que tenemos en realidad no existe


73. El grupo de whatsapp que armé para festejar el Año Nuevo se quedó con el título "Rejunte 2021" que fue una mezcla de amigas separadas, otras solteras y otra con su familia Covid positivo y quien vino con su hijo. Entre ellas solo se conocían algunas. Unas aportamos algo para comer, otras para tomar, el resto el postre y los dulces. Brindamos, charlamos, nos reímos y quedamos en volver a salir juntas. Cuando hay buena onda, las mujeres unidas somos lo máximo


74. Heráclito siempre tuvo razón: La única constante en la vida es el cambio






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